Quizás esta sea una de las notas más personales que encontras en nuestro blog, ya que aprovechando las fechas te contaré la historia de Louie un perrito que hace aproximadamente un año pasó de vivir debajo de un pick-up a vivir en una casa en la que ahora tiene su propia camita y por supuesto comida (Louie aprueba esto).

El encuentro

Toda historia comienza por algo y esta empieza con algunos chillidos nocturnos fuera de casa. Si, adivinaste. Esos chillidos eran de Louie un perrito tan delgado que pudo pasar a través de las rejas en la puerta del vecino, pero quedarse atorado de la cadera.

Nova era todavía un cachorro. Al abrir la puerta de casa salió corriendo hacia él para jugar, lo que hizo que Louie confiara en mi esposo y yo rápidamente, recibiendonos con una cola alegre. Para no hacerte largo el cuento, tuvimos que sacar a Louie dos veces del mismo lugar, luego de ser liberado se fue a algún lugar de la colonia. Con el tiempo, lo seguía viendo en los alrededores así que empecé a ofrecerle agua, luego comida y ¡hasta le abrí la puerta de mi casa para sus siestas lejos del sol! Incluso me aventuré a bañarlo un par de veces. Él siempre respondía acercándose feliz al escuchar mi voz. Después de todo eso, fue fácil dejarlo entrar a casa en cuanto empezaron las primeras lluvias.

Finalmente, al decidir por su adopción, decidimos también esterilizarlo.

Así se veía Louie las primeras veces que nos visitó

Los retos

Louie tenía muchas cicatrices, pulgas, garrapatas y ácaros, pero ya que vivía con nosotros, con la limpieza empezamos a controlar su salud.

Que Nova aceptara a Louie fue un reto. No me malinterpretes, antes de adoptarlo oficialmente, ellos jugaban todo el tiempo, pero nunca es lo mismo una visita a tener que compartir todo. Creo que la idea no le agradó mucho a Nova. Para saber cómo manejé este asunto, te invito leer este artículo.

Antes conseguir este tipo de foto era un logro que debía celebrarse

La comunicación no fue fácil. Louie había vivido solo por un tiempo, así que no aceptaba órdenes de nadie, más que los gruñidos de Nova. Fue así como algo de educación básica y actitud de líder que ya practicaba con Nova ayudaron mucho a superar esa barrera. Y por supuesto, conocerlo mejor.

Los logros

Cuando Louie llegó, era tan flaco que parecía tener la cabeza enorme. Ahora, su salud ha mejorado muchísimo. Se alimenta muy bien. Nova diría que demasiado bien. Es un perrito gordito y feliz.

Su carácter se ha vuelto más relajado, ya que confía en la jerarquía de la manada. Obedece a su alfa y se siente protegido.

La edad adulta de Louie no impidió que pudiera adiestrarlo. Por ahora sabe sentarse, echarse, rodar, girar, dar la pata y sigue aprendiendo.

Antes se echaba el solito en algún rincón de la casa alejado de todos, hoy es más cercano a la familia y se lleva mejor con Nova. Ya pide sus momentos atención o juego con nosotros.

Nunca tuve problemas en cuanto a marcar territorio o con hacer sus necesidades. Comprendió rápidamente que la cocina y la basura son acceso restringido.

Ahora Louie sabe como pedir comida adecuadamente y se ha convertido en nuestro querido Sr. Tocino

Su carita lo dice todo, su expresión y su vida han cambiado totalmente. Todavía seguimos trabajando en deje de querer pelear con otros machos, pero creo que ninguno de nosotros cambiaría alguna de las decisiones que lo convirtieron en parte de la familia.

Si tienes la oportunidad adopta, y dale la oportunidad a un perro adulto ellos te lo agradecerán toda su vida y solo te llenara de mas amor saber que cambiaste esa vida.

¿Y tu ya has adoptado antes o estas pensando en adoptar? Cuéntanos en los comentarios

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