Ayudando a un milagro

Ya ha pasado un tiempo desde que te mostramos como es un refugio para animales de compañía aquí en El Salvador. Esa vez visitamos a la Asociación Milagros de Amor y a sus rescatados, que con cariño son apodados «milanguitos»

Estamos muy felices porque muchos de los perritos que te mostramos en esa ocasión fueron adoptados. El problema es que algunos otros siguen allí, esperando ser la afortunada elección de una familia que los ame. Más casos de rescate siguen llegando. Todo suma, cualquier ayuda significa mucho para la causa.

En esta ocasión, nos enteramos de una pequeña actividad, que por cierto nos emocionó mucho, y es que algunos milanguitos estarían en el parque bicentenario esperando voluntarios para sacarlos a pasear. El requisito para unirnos era llevar una donación de alimento

Si tú tienes perro en casa, sabrás lo imperdonable que es para tu perro faltar a uno de los paseos diarios. Ahora ¡imagínate depender de voluntariado para salir a caminar! Así que nos pusimos los tenis y metimos a la mochila las donaciones. El Gordo Louie comparte su comida cuando es para una buena causa, porque él sabe lo duro que es vivir afuera.

Parte del paseo. Con Meghan en brazos y Angélica descansando adela

Esta experiencia fue tan increíble. Nos dividimos en dos grupos. Deborah, Teresita, Manolita y Angelito son unos milanguitos muy energéticos. Se divirtieron mucho explorando el parque y fueron unos niños muy bien portados.

En el segundo grupo estuvimos en un extremo generacional con la más joven y la mayor del grupo.

Meghan, la más cachorrita, llegó muy pequeña al refugio, por lo que requería cierta dedicación y entrenamiento para responder a la correa. Nada que un poquito de amor y paciencia no pudieran arreglar. Con Meghan debo advertirte algo muy serio: las fotos no le hacen justicia. Es una cachorrita preciosa, amorosa y mansa. Me enamoré de ella.

Meghan
Meghan

Angélica es ya toda una señora milanguito. Aunque muy feliz por estar al aire libre, tenía que tomar descansos en algunos tramos, por su edad. Sin embargo ves su lenguaje corporal, sus orejitas, cola y expresión y ves que está muy feliz de sentir esa brisa en medio de la naturaleza.

Angélica

Terminó el paseo, pero a pesar de despedirnos, nos llevamos en nuestro corazón la satisfacción de haber donado nuestras fuerzas, tiempo y energías para el bienestar de estos perritos, que como todos, necesitan eso: ser perros. Disfrutar del aire libre.

Un abrazo para Deborah

Desearíamos traernos a todos los perritos, adoptarlos y amarlos, pero simplemente es algo que no es posible en nuestra realidad, así que decidimos apoyar a los que lo necesitan de la manera posible.

El grupo de voluntariado en esta actividad

Nuestra recomendación es que si deseas colaborar, estés pendiente de las redes sociales para enterarte de este tipo de actividades. También puedes hacerles llegar tus donaciones y apadrinar a un perrito. Ayuda a un milagro. Ellos te lo agradecerán con todo el corazón. Nada sustituye el sentimiento de saber que has ayudado a quien lo necesita.

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