Entré a casa y lo vi, moviendo su colita como siempre al verme llegar. Lo saludé hablándole chiquito, con esa voz de bebé, como le hablaba cuando le decía alguna palabra de amor mientras le rascaba su cabecita peluda; pero esta vez una lágrima se asomaba en mis ojos. Yo sabía algo que él no. Pronto nos diríamos adiós.

 

Mi perrito supo que algo no andaba bien. Mi tristeza era obvia para él, así que empezó a apoyarse en mí, calladito, para hacerme saber que sin importar el motivo de mi tristeza, él estaba allí para apoyarme. Mi corazón se achicaba tanto, como una uva pasa, así que lo abracé con todas mis fuerzas. Lo abracé como cuando era un cachorrito, sin que él supiera lo mucho que me dolía lo que tenía que hacer.

¿Qué es lo mejor para mi mascota?

La idea de mudarme había llegado a pasar de idea a realidad. Y la realidad más dolorosa era que él no podía acompañarme. Sí, me imagino lo que estás pensando: “cuando hay voluntad todo se puede” o quizá “el amor lo vence todo”; sin embargo, en algunos escenarios debes pensar ¿qué es lo mejor para mi mascota? Yo no quería que sufriera, sólo quería lo mejor para él, aunque eso significaba renunciar a él. Ya había dado vueltas en mi mente toda posibilidad para cambiar los planes y quedarme con mi peludito, pero eso ya no era una opción, aunque yo lo deseara con todas mis fuerzas. Ha sido una de las decisiones más difíciles de mi vida.

 

Creo que muchos de nosotros hemos tenido que enfrentar un dilema similar para despedirnos de ese pedacito de familia. Puede que hayas perdido a tu mejor amigo de cuatro patas, o hayas tenido que tomar la decisión de ponerle a dormir o te hayas mudado de un país a otro sin posibilidad de traer a tu pequeño contigo. ¿Cómo manejas este proceso tan difícil? Este método no es infalible, ya que todos lidiamos con el dolor  y el vacío de modos diferentes. Sin embargo, si estás pasando por esto, espero ayudarte al menos un poco con estos consejos que una vez me ayudaron a mí.

 

Antes de despedirte

 

  • Si tu caso es que debes buscarle un hogar, pregúntale tus allegados si pueden cuidar a tu mascota por tí. Si nadie cercano puede, pídeles que corran la voz. Al encontrar un candidato, conócelo y visita su casa. Si resulta no ser el mejor candidato, sigue buscando. Al encontrar el candidato perfecto, déjale un manual escrito acerca de cómo cuidar a tu mascota con dietas, costumbres, medicamentos, etc
  • Trata de pasar el mayor tiempo posible con tu mascota. Crea recuerdos felices
  • Toma muchas fotos y videos de los momentos que más disfrutas con él

Después de la despedida

 

  • Reconoce tus sentimientos. Es normal que ahora que esa criaturita no está más contigo sientas el vacío. Es un lazo que nadie más experimenta, solo tú. Está bien no sentirse bien al extrañar a tu peludito, sobre todo si es un evento reciente, solo debes evitar que esa oleada de sentimientos se apodere de tí.
  • Escribe lo que sientes. No es necesario que nadie lea tus notas si no lo quieres, incluso puedes desechar la nota justo después. La idea es reconocer y liberar lo que sientes. Es importante darte cuenta si te invade un sentimiento de culpa, tristeza o soledad; de esto depende las acciones a tomar para poder sobreponerse de ese sentimiento.
  • Si le has tenido que conseguir un nuevo hogar, habla con su nuevo dueño. Nunca está de más saber que está en buenas manos. Usa video llamadas y envíale regalos.
  • Si hablar con su nuevo hogar no es una opción, puedes hacer un álbum de sus fotografías y puedes poner recuerdos escritos junto a las fotografías. Este ejercicio podría también ser útil con niños que también estén pasando por un sentimiento de pérdida.
Los niños también pueden experimentar ese sentimiento de pérdida

Las mascotas son una parte importante de nuestras vidas, son parte de un hogar, de la familia. Es por esta razón que es tan importante darte un tiempo para poder enfrentar ese dolor de pérdida. Con el tiempo, puedes incluso pensar en tener de nuevo una mascota que por su puesto, nunca será el reemplazo de la perdiste, pero sí una manera de entregar todo ese amor que aún tienes para dar.

 

Después de todo, aprendí que los perros vienen a nuestra vida para enseñarnos acerca del amor; parten de ella para enseñarnos a manejar una pérdida. Un nuevo perro nunca reemplaza al anterior, solo expande el corazón.

 

Y tú, ¿has tenido que despedirte de una mascota? ¿cómo la manejaste?

 

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